El diamante Koh-i-Noor de las joyas de la corona inglesa

Publicado por admin en

Uno de los diamantes más famosos es el Koh-i-Noor, cuyo nombre significa ‘Montaña de luz’ en persa. Esta piedra preciosa se encuentra adornando el centro de la corona de la reina de Inglaterra y cuenta con un total de 108 quilates que equivale a unos 21.6 gramos.

La belleza del diamante Koh-i-Noor ha hecho que las personas cometan actos atroces con tal de poseerlo. Su origen procede de la mina de Kollur, en Andhra Pradesh, de donde también han extraído otros diamantes como el Hope, el diamante verde de Dresde, el Gran Mongol o el Darya-ye Noor.

Para conocer la historia de esta gema, tenemos que retroceder al año 1304, cuyo primer dueño fue el Rajá de Malwa, y era usado como símbolo del poder de un imperio. El diamante estuvo rondando por varias partes: llegó al tesoro Mongol como un regalo para Humayun, el hijo mayor del nuevo emperador -que murió 8 años después-, de ahí fue entregado al Shah de Persia quien decidió regalárselo a Burhan Nizam, soberano del Sultanato de Ahmednagar.

Gracias a su mala reputación, el diamante pasó de mano en mano durante diferentes dinastías, y las supersticiones alrededor de la joya aumentaron con el tiempo. Incluso tenía una regla: no debía salir del cobre que lo albergaba.

Shah Jahan, el creador del Taj Mahal, decidió utilizarlo en su imponente trono y poco después su propio hijo lo encarceló para ocupar su lugar. Ya en 1739, el emperador persa Nadir Shah -asesinado ocho años después- saqueó Delhi y se llevó el trono con el cristal incluido sobre el que reinaba Muhammad Shah.

¿Cómo llegó el diamante a Inglaterra?

Por obra del destino, la piedra llegó al tesoro del reino de Sij, el cual fue derrotado por los británicos en 1849. El maharajá de 10 años de Punjab se vio obligado a hacer la entrega de la joya a la reina Victoria de Inglaterra. La reina decidió retallarlo para darle una forma oval; después adoraría la corona de la reina madre, hasta que en 1937 se trasladó a la Corona que se hizo para la Reina Isabel II.

La leyenda del diamante se encuentra encerrado en un proverbio hindú que dice: “El que posea este diamante será dueño del mundo pero también conocerá sus desgracias. Sólo Dios o una mujer pueden usarlo con impunidad”. Y, aunque a los hombres les da mala suerte y por ende deben de pasarlo a su esposa, a las mujeres inglesas de la realeza les ha dado longevidad y poder.


0 comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Facebook
YouTube
Instagram
Abrir chat